participacios sobre los derechos humanos
En Colombia, las actividades sociales asociadas con el ejercicio, la exigibilidad y la defensa de
los derechos humanos han sido consideradas como una “amenaza” para la seguridad del Estado. De tal forma, desde hace mucho tiempo, quienes las ejercen se han constituido sistemáticamente en blanco de los servicios de inteligencia.
No se trata de una situación novedosa. En su primer informe sobre la situación de derechos
humanos en Colombia, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresó su preocupación por la concepción imperante en los organismos de seguridad estatales respecto a las actividades de defensoras y defensores de derechos humanos, así como por la apertura de procesos penales en su contra, con base en informes de inteligencia.
No todas las violaciones de los derechos humanos se cometen dentro del marco del conflicto armado. La polarización de posiciones resultante del mismo da pie para que se vean como parte del mismo a personas que ejercen actividades legítimas y que, por su misma actividad mantienen posiciones críticas. Es así como militantes políticos de oposición, dirigentes sociales y sindicales, defensores de los derechos humanos, funcionarios estatales encargados de velar por el respeto de los mismos, periodistas, son objeto de violaciones de sus derechos fundamentales.
